martes, octubre 17, 2006

El mar

Por la sal que retumba en el aire
y lo empapa todo de esa tristeza
por el viento salvaje que cobijó mi niñez
por ese tiempo que asoló las olas
por esa marejada que soñé despierto
y por todo lo muerto que no dejé que se perdiera
y por todo lo que espera encontrarme en la vejez
no creo que nadie pueda saber como siento el mar
es más de lo que cualquiera pueda llegar a comprender

2 Comments:

Blogger Leticia said...

lo que nos gusta, nos atrapa está ligada al misterio, a la ausencia de saber, a lo que no se explica...
(perdón corrijo el plural por el singular:)amo el mar porque está en contínuo movimiento, porque él probó los límites de mi cuerpo, y yo saborié bruscamente su sal, descansé como antes de nacer cuando el lenguaje no existía ni mi cuerpo era palabra ni mi oídos acumulaban razones

08:24  
Blogger Manolo said...

Es también eso, el volver a nacer cada vez que salgo y la gracia de poder "volver al útero" y despojarme de saberes y pensamientos, recorrerlo como a ese camino "sin aliento", dejar que repose en mí, descansar sobre ese mundo azul y verde. Y también su brusquedad, lo salvaje de sus olas, sentir la muerte a segundos y metros de profundidad, en el límite mismo de donde salió toda la vida, en el medio de la tormenta, cuando no debería estar ahí. Su sal es un alimento espiritual, que a veces me hace falta en el invierno. No puedo enumerar todas las sensaciones, todos los sueños, todos los por qué, todos los cuando. Sería como contar los granos de arena...

15:53  

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