sábado, noviembre 18, 2006

Paisaje

Lo que más me gustaba eran esos círculos negros,
grandes en la noche, más pequeños en la claridad
siempre bordados de esmeralda,
siempre rodeados de sol, y bajando el monte perfecto
y debajo la miel roja de labios entreabiertos,
más abajo las montañas más altas
y nunca pude llegar a su intimidad.
Siempre me miró a los ojos,
yo no pude bajar la vista.